REFLEXIONES

¿Para qué tanto, Señor?

¿Para qué tanto, Señor?

¿Para qué tanto, Señor? ¿Por qué tanto empeño en salvarme, cuando a veces pienso que no estoy perdido? ¿Para qué tanta sangre, si –tal vez- no le doy valor? ¿Por qué una cruz, si seguimos sin mirar al cielo? ¿Por qué un corazón tan blando, cuando el nuestro es tan severo? ...

Rafael Taveras

Marzo 15th, 2015

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