“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo”.
Hechos de los Apóstoles 2, 1-5
Trending
- Tu Ofrenda Impulsa la Misión: Apoya a Radio Católica Internacional
- El Papa sobre Venezuela: superar la violencia y garantizar la soberanía
- El Papa: que el Señor escuche el gemido silencioso de los niños sin paz ni dignidad
- Nigeria. Ataques armados en el estado de Plateau la noche de Año Nuevo
- Comunidad de Taizé: el próximo encuentro de jóvenes europeos será en Polonia
- León XIV en el Te Deum: “Dios ama esperar con el corazón de los pequeños”
- Müller: Ratzinger, un cooperador de la verdad; su teología, un don eclesial
- Las imágenes y las palabras del Papa iluminan Roma


